Tuesday, December 13, 2011

Como el rap de la abuela, ahora en español.

Sábado 12 de Noviembre de 2011

El transfer del aeropuerto me recogió a las 4 de la mañana. Me dirijo a Costa Rica y Nicaragua con una maleta rosa, una mochila y dos cajas que contienen un tremendo castillo inflable. Este último paquete es una donación para un programa de mujeres en Nicaragua.

Hace un par de meses, uno de nuestros voluntarios, Russ Blacker, participó en un programa de Micro Finanzas en Granada, ayudando a un grupo  de dueñas de casa a empezar un pequeño negocio que pudiera sustentarse a largo plazo y que eventualmente generara suficientes ingresos para mantener a sus familias.

El grupo estaba compuesto por Lola, Cristina y Liliana. Hasta entonces ellas habían estado fabricando piñatas en un pequeño taller organizado por una cooperativa comunitaria, las cuales vendían entre familiares y amigos sin mucho éxito. Durante su estadía, Russ les enseñó a organizarse, manejar dinero y comercializar su producto, pero por sobre todo, él iba con la idea de generar un plan de negocios que les permitiera convertir el pequeño taller en una empresa de fiestas y eventos.

Con este objetivo, Russ intentó obtener un pequeño crédito, sin embargo la empresa no estaba constituida adecuadamente y la institución de microcréditos no pudo otorgarles este beneficio. Entonces decidió conseguir donaciones, y entre dineros que ofrecieron sus padres y una donación dejada por otros voluntarios que habían estado hace unos meses en Nicaragua, creó un fondo que sería utilizado como una bolsa de préstamos.

La idea era que este dinero sería usado para comprar un castillo inflable, el cual podría ser rentado para fiestas infantiles. Con las ganancias de este negocio, las mujeres deberían pagar el préstamo y reutilizar el dinero para nuevas inversiones que ayudaran a desarrollar la micro empresa. Lola, Cristina y Liliana firmaron un contrato y se comprometieron a devolver el dinero, así como a hacer crecer el negocio.

Ya que el castillo inflable se encontraba en Estados Unidos, alguien tenía que llevarlo hasta su destino final. Y así es como hoy me encuentro llevando este inusual paquete desde Denver a San José y desde San José a Granada.

 La labor de Russ fue más que difícil. Tuvo que lidiar con un sistema extremadamente burocrático, una organización sin recursos y los problemas personales de los individuos que participaban en el proyecto. Todo esto en sólo cuatro semanas a velocidad centroamericana…un verdadero desafío. Ojalá que toda sus dedicación valga la pena y logre cambiar un poco la vida de estas esforzadas mujeres nicaragüenses. Mi avión está por partir. ¡Aquí voy!

1 comment:

  1. Felicitaciones Pao!! desde Chile enterándonos de tus aventuras, proyectos, y ayudas internacionales!!!!! Nos seguiremos enterando así de tus actividades?? espero que si!! un abrazo
    Gaby Nuñez

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