Tuesday, February 7, 2012

Lluvia Tica

Costa Rica a Nicaragua

El bus que me lleva a Nicaragua sale dentro de una hora. Debería estar llegando a Granada cerca de las 9 de la noche. No alcancé a tomar el bus de la mañana, debido a que anoche tuve mi primera muestra de hospitalidad “tica”, la cual contaba con la participación de una botella de Flor de Caña, algunas canciones al son de una guitarra vieja y un montón de nuevos amigos.

San José me recuerda tanto a Arica, una pequeña ciudad que se encuentra en la frontera entre Chile y Perú. Solía viajar constantemente a Arica cuando trabajaba como azafata en Chile. Es extraño como estando tan lejos, esta es la primera vez que me siento tan cerca de casa en mucho tiempo.

Todo en San José tiene esa sensación familiar, como de Deja Vu. Las calles angostas, los pequeños almacenes, los carritos de fruta fresca, las ropas coloridas, los pasteles recién salidos del horno y la cerveza aguada pero bien fría. Fulminantes imágenes de mis paseos por el norte de Chile se me vienen a la mente. Guardando las proporciones y con un pequeño cambio de escenario (de desierto a jungla), incluso el aire tiene el mismo olor.

La gente acá es amigable y atenta, honesta y siempre feliz. Incluso me parece extraño que nadie haya tratado de aprovecharse a la hora de darme cambio con colones cuando he pagado con dólares. No digo que uno no deba prestar atención al cambio (el cual es de aproximadamente 500 colones por dólar), pero en general, es bastante agradable no tener que revisar dos veces cada vez que llega la cuenta.
 
Llueve otra vez. Llovió toda la noche mientras dormía. Es una lluvia constante, tranquila, ni muy fría ni muy fuerte; sino que simplemente una lluvia templada que lava las calles de San José y parece purificar las almas de sus habitantes con cada gota.

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